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viernes, 7 de agosto de 2009

Capitulo 13: La Casa de Ryan

Gracias por todos los comentarios!! Anima mucho saber que os gusta mi novela. Por eso hoy os pongo un capitulo largo que ademas es uno de mis favoritos. Espero que os guste. Muchísimas gracias!!!!

Capitulo 13: La Casa de Ryan

- Pris yo… - Ryan no se lanzaba a hablarme y yo ya me estaba poniendo nerviosa. No me gustaba nada que una persona diga que tiene que comentar algo y luego se calle. Así que hablé yo.-
- Ryan te repito que puedes ir con ellos. Mira mi casa esta a penas a una manzana de aquí, no me a pasar nada y esta lloviendo un montón. Nos estamos mojando los dos, no hay lugar donde refugiarse y los demás se la están jugando con Moly. Ve con ellos, de verdad, estaré bien.
- No Pris, yo me quedo contigo que es a lo que vine. Nadie me esta obligando a estar contigo, soy yo el que me ofrecí voluntario para acompañarte. No me molesta en absoluto. – En esto que su rostro se puso con algo de pena hasta que puso una expresión de sorpresa- Ven, ya sé donde nos podemos refugiar de la lluvia por lo menos hasta que pare un poco. – Me cogió de la mano y me llevo corriendo hasta un techo de la parada de autobús-
- Aquí estaremos bien durante un rato, por lo menos hasta que pare un poco.
Me di cuenta de que estaba lloviendo y además estaba empezando a formarse una tormenta con sus relámpagos y viento frío. De repente cayó un rayo casi al lado del techo donde nos estábamos resguardando.
- Ry no podemos estar aquí mucho tiempo, esto se empieza a poner feo… ¿Qué hacemos?
- La verdad no lo sé… Tengo una idea pero no se si será de tu agrado…
- Dímela, ahora no estamos para rechazar ideas.
- Mi casa está aquí al lado. Podemos entrar a refugiarnos. No hay nadie y te puedes poner algo seco para que no te pongas enferma y luego llamas desdé allí a tu casa para decir donde estas y que en cuanto acabe de llover te acerco.
- Es una idea fantástica. Este techo empieza a tener goteras y yo empiezo a tener frío y… - me puse colorada en un momento- no me gustan las tormentas, los rayos me dan miedo.
- Jajajaja, no te preocupes. Esta aquí al lado mi casa, venga vamos. – Me cogió de la mano con una delicadeza increíble. Su mano era cálida y suave, no me lo podía creer, era perfecto y me estaba poniendo colorada.
Corrimos de bajo de la lluvia con alguna que otra risa nuestra por las caras que teníamos empapadas. En unos minutos llegamos a su casa. Era grande y de color blanco crudo. El interior era muy vanguardista pero precioso.
- Ven, te llevo a mi habitación y yo voy a buscarte algo seco. – Dijo mientras subía las escaleras de mármol. Seguía sin soltarme la mano, cosa que no me molestaba en absoluto, todo lo contrario-
- No hace falta que me dejes ropa. Estoy bien. Aún por encima que me dejas tu casa no es justo que me dejes también ropa. – Le contesté-
- Priscilla no seas estúpida. Si te quedas así, con tus ropas empapadas, cogerás una pulmonía que no podrás con ella. Así que para de decir tonterías. – Siguió subiendo aquellas enormes escaleras.
No eran muchas, en nada llegamos al pasillo de la parte de arriba. Todo el suelo era de madera con las paredes en beige. Sin duda la casa era de dinero. La habitación del fondo era la de Ryan. Era de color azul cielo, muy clarito. Con una cama enorme y unos armarios empotrados preciosos. Tenía un escritorio con un portátil y algunos libros. Luego una televisión de plasma con un DVD y la Play Station al lado.
- Esta es mi habitación. No tiene mucha cosa pero por lo menos no nos mojamos. Voy a cogerte una camiseta mía para que te puedas quitar la tuya empapada.
- Tu habitación es preciosa, tiene tanta claridad, es maravillosa. – no podía dejar de mirarla, era maravillosa-
- Oh – dijo exclamando sorpresa- muchas gracias. No creo que sea para tanto pero me alegra que te guste – dijo con su sonrisa- Estás en tu habitación, voy a cogerte la camiseta-
- Gracias Ryan, eres un sol, pero no hace falta. De verdad no te molestes, me da mucha rabia que aún encima me tengas que dejar una camiseta.
- No seas tonta, no es nada. – Fue hacia el armario y cogió una camiseta azul claro, como sus ojos. Era preciosa. – Toma, espero que te valga jajaja. – Dijo entre risas mientras me miraba. Era mucho menos corpulenta que el, sin duda. Él tenía un cuerpo perfecto, atlético de deportista. Yo era una chica muy delgada, poca cosa. Me quedaría enorme la camiseta, pero me encanta.-
- Jajaja no creo que me quede pequeña – le devolví la sonrisa con un guiño de ojo- Es preciosa.
- Gracias, me alegra que te guste. Voy a coger algo de comer y te subo de paso el teléfono, mientras te puedes cambiar. Prometo no mirar – Dijo con muchas risas mientras se marchaba por la puerta hacia la cocina que estaba en la parte de abajo-
Yo me cambié muy rápido. La camiseta me quedaba algo grande así que me recogí un poco las mangas para que no me ocultaran mis manos. No tenía dudas de que me quedaba mucho peor que a el. Recordaba que esa camiseta era la que tenía puesta el día que lo conocí. Eso me hizo sacar una sonrisa mientras la olía. No podía decir que olor tenía, era indescriptible. Aún que no podía negar que ese olor tenía su pizca de ángel. Me senté en la cama y entre mis manos, mi camiseta mojada. No podía dejar de observar su habitación, era increíble… Al igual que él… A los pocos minutos de estar yo pensando en su habitación, Ryan apreció con una bandeja de comida y un teléfono.
- Estas muy guapa con mi camiseta – dijo mientras me sonreía-
- Gracias, estoy muchísimo mejor.
- Me alegro. Mira traje algo para comer y el teléfono. Llama a tu casa, deben de estar preocupados.
- Muchas gracias.
Cogí el teléfono y marqué el número de mi casa:
- ¿Diga?
- Abuela, soy Priscilla
- ¡¡Priscilla!! Chiquita ¿Dónde estas? ¿Estás bien?
- Si, estoy muy bien. Estoy en casa de Ryan porque nos pilló la tormenta y no daba llegado hasta casa.
- Entonces ¿Estáis bien?
- Si estamos muy bien. Por suerte la casa de Ryan quedaba cerca de donde estábamos y pudimos resguardarnos. Cuando cese la lluvia él me acompañará hasta casa.
- Esta bien. Tu madre también tardará un rato largo en llegar, quizás se le pase la hora de la cena al igual que a Michael. En la tele dijeron que la tormenta vino por sorpresa y además en la hora punta de salidas de los trabajos y hay un atasco de dos horas en la general.
- ¡¡Vaya!! Que rabia… ¿Hablaste con mamá y Michael para ver si están bien?
- Si ya hablé con ellos. Llamaré ahora a tu madre para contarle lo que le pasó y que esté tranquila. Si cuando ella consiga llegar hasta el vecindario aún sigue la tormenta le diré que te pase a buscar, pero ya te digo que esta en un atasco gordo. Quizás pase antes la tormenta y puedas venir por pié.
- Vale, gracias abuela. Si sigue lloviendo mucho te llamo luego para ver como sigue mamá y Michael ¿Tu estás bien? ¿Nala?
- Si, estamos bien. Por suerte no nos pilló fuera de casa.
- Vale, me alegro mucho.
- Luego me llamas y te digo.
- Vale, si pasa algo grave llámame a este número que mi móvil esta sin batería.
- Vale corazón, cuídate.
- Un beso
- Otro
Colgué el teléfono y se lo devolví a Ryan.
- Gracias – le dije con una sonrisa-
- De nada, ¿Comemos?
- Claro
Había dos platos de macedonia de frutas que tenia una pinta exquisita. También había dos vasos con agua y en otro plato había chocolate y tonterías de esas. Empezamos a comer en silencio. Y en un rato le comentara lo que me dijo mi abuela. Y al rato seguimos en silencio hasta que sonó el teléfono.
- Es April – dijo Ryan ofreciéndome el teléfono. – Contesta tu, le gustará mas oír tu voz. – Dijo con su maravillosa sonrisa-
Cogí el teléfono y contesté:
- Hola April ¿Estáis bien?
- ¿Pris?
- Si, ¿Qué pasa? – No caí en la cuenta de que estaba hablando por el teléfono de la casa de Ryan. Lógico que se extrañara.
- ¿Qué haces en casa de Ryan? ¿O me confundí y llamé a tu casa?
- No, jaja, no te confundiste, estoy en casa de Ryan. Mira le digo que ponga el manos libres – Le ofrecí el teléfono a Ryan y el puso el manos libres.-
- Hola April ¿Qué te cuentas? – Le habló Ryan-
- ¿Me explicáis que esta pasando? – contestó ella toda extrañada y Ryan le explicó todo mientras yo escuchaba-
- ¡Ah! Ahora lo entiendo. Ya pensaba que habías secuestrado a Pris jajaja. Trátala bien, que no caiga en tus garras – le dijo Ryan entre risas-
- ¡¡April!! – Le gritó Ryan enfadado-
- Era una broma, tranquilo. Todos lo sabemos. – Le dijo ella con mas risas-
- ¡¡Basta ya, April o se lo cuento todo a Alex!!
- Vale, vale, que humor que tienes chico. Pris ¿Sigues ahí? – me habló-
- Si aquí estoy ¿Dime?
- Nada quería asegurarme de que estabas jaja. No pudimos seguir mucho mas a Moly, empezó la tormenta y ya tuvimos que irnos. Pero ella seguía hacia el bosque, parecía no importarle para nada la lluvia. Que raro ¿verdad?
- Si muy raro… - Dijimos Ryan y yo a la vez-
- Bueno mañana os contamos con mas detalles que tengo que hacer francés.
- Vale, un beso April – Me despedí-
- Un besito Pris. Ryan cuidadín con la niña ¿eh?
- Ya vale April. Ve a hacer francés. Un beso.
- Vale ya me despido. Chao.
Ryan dejó el teléfono en su escritorio y se sentó donde antes, a mi lado en su cama. No sabía que decir, no me gustaba aquel silencio desdé que colgamos con April. Así que hablé yo.
- Ryan aún no me contaste porque estabas tan raro antes. Aún sigues raro. ¿Qué me tenías que decir?
- Pris no se si es buen momento.
- Venga Ry, Somos amigos ¿no?
- De eso se trata, de que somos solo amigos…
- No entiendo – Él tragó saliva y me cogió la mano para seguir hablando.-

3 imaginaciones*:

J. dijo...

Me encanta!!
Me he quedado sin palabras(cosa rara en mi)me ha fascinado la historia!!Sigue así que lo haces genial
Ya te sigo!!

·sara· dijo...

diossss mioo es geniaaal publicaaa máss que me tienes en ascuaaas :)
mola muchiiiisiiimo
por cierto no sé... pero april me parece mala persona XDDDD

un beso

historiadeamorcreciente ♥ dijo...

ooh quiero leer la proxima entrada !!
me haz dejado con ganas de muchisimo
mas .. bueno espero tu proxima entrada
que esta todas las anteriores han estado geniales !! .. besos ♥