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viernes, 10 de julio de 2009

Capitulo 3: "Mas vale bueno conocido que malo por conocer"

Y Michael acabó de dar aquella infinita curva… Allí estaba, mi nueva casa, mi nuevo hogar, mi nuevo todo… Era de color azul muy suave, con el borde de las ventanas en piedra. Tenía un jardín principal muy amplio y con césped muy verde. A un lado tenía unas flores, algo necesitadas de agua, pero aún con color. Al otro lado estaban unas figuritas de jardín con una fuente de adorno muy bonita y alegre. En el media había un caminito de piedras que daban al porche de la casa.
El porche era de madera, con una mesa y cuatro sillas de mimbre con unas luces para que alumbren bien a la noche. También tenia unas bicicletas apoyadas en la pared.
- ¿Os gusta la casa que he escogido para vivir? – Dijo Michael intentado romper el silencio que se había formado al bajar del coche-
- Si es maravillosa y muy amplia – dijo mi abuela con una sonrisa y mirando al frente de la casa-
- ¿Y a vosotras? – nos preguntó Michael a mi madre y a mi-
- Siii, es preciosa, un hermoso lugar. Gracias cariño – le dijo mi madre con una gran sonrisa a la que Michael devolvió algo distraído por mi silencio-
- Priscilla ¿no te gusta? Podemos mirar otra que sea mas de tu agrado, la inmobiliaria me dio un plazo de 15 días por si acaso no os gustaba. – Me dijo con voz triste y de fracaso a la que yo reaccioné de inmediato-
- Nooo, todo lo contrario, es una casa precioso. No podía reaccionar, estaba contemplando el precioso jardín. Aquí podrá jugar mi futuro perro – bromeé con él y a la vez le recordé la promesa que me hacía tanta ilusión-
- Jajajaja – reía muy feliz Michael- de eso mismo iba a hablarte ahora… -fue interrumpido por mi madre-
- ¡Menos mas! –exclamó- por fin entrasteis en razón en no tener ningún perro.
- Oh vamos Elisabetta -interrumpió mi abuela- Deja que Michael hable. Pris siempre quiso tener uno y tu siempre se lo negaste, no te hace daño alguno.
- ¿Podéis dejar que Michael hable? –les hablé con una mirada de ira-
- Si, perdón – Dijo mi madre mientras miraba a Michael y mi abuela bajaba la cabeza en forma de disculpa-
- Gracias… -continuó él- quería decirte, Priscilla, que te prometí que iríamos a mirar el perrito a la perra con la condición que tú y yo nos comprometamos a cuidar de él y así evitar que moleste a tu madre lo menos posible.
- A mi también me gustaría ayudar a cuidar el perrito – dijo mi abuela con una sonrisa-
- ¡Gracias! –exclamé con entusiasmo y refiriéndome a mi abuela y Michael-
- Bien pues dicho esto – Sigo Michael- Aquí tienes tu regalo de bienvenida
Se dirigió a la mesa del porche donde había una caja de color rosa y grande. La cojió con mucho cuidado y delicadeza y me la dejó en mis pies.
- Oh que cosita tan bonita – Dijo mi abuela-
Yo aún no me atrevía a mirar pero al oír el suspiro de mi abuela, bajé la mirada y me dio un soplo en el corazón. Allí había un cachorro de perro muy pequeñito, de no mas de un mes, y de color dorado con unas orejitas muy simpáticas. Era precioso.
- Es una perrita, la vi en la perrera ayer y la cogí. Ella tenía que estar sola en la jaula porque su madre la había rechazado y estaba siendo alimentada con leche artificial. Me encogió el corazón y pedí traerla a casa. No es de raza pero estoy seguro de que esta necesitada de mucho cariño que tu le podrás dar. Tiene 3 semanas de vida y está sin nombre. – Dijo Michael pasándome el brazo por el hombro-
- Es preciosa – dije casi con lágrimas en los ojos de oír su historia- me gusta mas que cualquier otro perro de raza. Se llamará Nala como el león de la película de Disney – la cogí con mucho cuidado y delicadeza. La apoyé en mis brazos y la acaricié.- Gracias, muchas gracias, Michael, es el mejor regalo de bienvenida y me está ayudando mucho a olvidar la tristeza. Es preciosa.
- Me alegra mucho que te guste. – Me respondió-
- Es una hermosura ¿no te encanta Elisabetta? – Dijo mi abuela pasándole la mano por la carita de Nala con dulzura-
- Si, la verdad es una perra muy bonita . –Confesó mi madre-
Nos dirigimos al interior de la casa. El piso principal estaba compuesto por la cocina, un baño, el salón, el comedor y un cuarto tipo despacho. Al entrar lo primero que se podía contemplar eran las escaleras que daban a la parte de arriba y el salón a la derecha. A la izquierda estaba el comedor y una pared con la cocina detrás.
Michael nos fue enseñando muy entusiasmado la planta de abajo y explicaba cosas a las que yo no prestaba mucha atención ya que pensaba en Nala, Italia, mi nueva vida… Demasiadas sensaciones para prestar atención a aquello.
Luego nos dirigimos al segundo piso. Las escaleras brillaban y cuando pisabas el descansillo ya podías ver la segunda planta. Era un pasillo con varias puertas. La primera era el cuarto del que mi abuela se apropió. Era muy amplio y luminoso, de un color beige muy relajante y los muebles de madera. Muy de su gusto y con baño propio.
La siguiente puerta era un baño que tenía la bañera mas grande que nunca vi.
- Este será el baño de Priscilla, si a ella le gusta, me parece apropiado para que una mujercita tenga todas sus cosas – me sonrió Michael-
Por supuesto acepte encantada porque me gustaba mucho ese baño.
Seguimos y dábamos a la segunda cara del pasillo. Lo primero fue el baño con habitación de mi madre y Michael. Era en color blanco marfil y los muebles muy modernos. El baño era amplio y mucho del estilo de mi madre.
Y por fin llegamos al que sería mi cuarto. Estaba al fondo del pasillo, una puerta blanca tapaba mi vista de la mi nueva habitación. Entré de primera y era de color rosa muy claro. Con los muebles en blanco y un gran escritorio con un portátil y una librería con todos los libros que me encantaban. Realmente era una habitación estupenda así que manifesté mi alegría con ellos para que no se sintieran mal. Luego seguimos la ruta y dimos al jardín de la parte de atrás que tenía una canasta de baloncesto, una pequeña piscina y unas sillas con una mesa para cenar. En realidad, no podía negar que la casa me gustaba.
Pasaron las horas y decidí salir con Nala en brazos a ver el vecindario un poco. Mi madre se reprimió por temor a que me hiciera sentir triste el estar paseando por un lugar nuevo, pero le dije que no pasaría nada. Así que me fui por mi nuevo… hogar...
Era un vecindario tranquilo, la gente paseaba muy abierta y parecía que todos se conocían. Además el día soleado ayudaba a que la gente saliera mas. En ese momento me sumergí en mis pensamientos y sin querer me di contra un buzón de estilo americano que apenas vi. El choque hizo que sonara y dejara de pasar desapercibida. Un grupo de tres chicas se acercó a mi.
- Hola ¿estás bien? Tu debes ser Priscilla ¿no? –me habló una chica, alta, rubia y con algún aire de superioridad pero a la vez, amable.
Estaba desconcertada ¿Cómo sabían mi nombre? ¿Acaso me esperaban?
- Si estoy bien gracias, caminaba distraída – en ese momento me fijé si Nala estaba bien, si, estaba preciosa como siempre- Si, soy Priscilla Liscolle ¿Cómo sabes de mi nombre?
- Michael lo fue diciendo durante mucho tiempo, todos te esperábamos. Me llamo Cassandra soy hija de los Welling, vivo dos casas mas lejos de la que ahora es tu casa. Ella son Charlotte y Britany. –Hablaba mientras señalaba a dos chicas, una rubia, delgada y de pelo ondulado y otra morena muy poca cosa y de pelo muy liso y corto.
- Hola, soy Charlotte Adams, vivo en la calle anterior a esta. –Me habló la chica rubia con una sonrisa que se veía medio forzada-
- Yo soy Britany Simpson, vivo justo después de la casa de Cassandra. –Me dijo la chica morena con apenas ganas.-
- Encantada… -Dije intentado irme a mi casa, ya estaba bastante por hoy…-
- Oh ¿te gustaría que te enseñáramos el vecindario un poco? Supongo que estarás algo perdida por aquí siendo nueva y viniendo de tan lejos-
- No, no hace voy a moleste… - la verdad me daba igual, no me apetecía ir con ella. No suele pasarme pero le veía en sus caras aires de superioridad.-
- No es molestia ninguna. Brit y Charl están igual de encantadas que yo. Ven –me agarró del brazo y me llevó hacia delante mientras Britany y Charlotte las seguian-
Estaba en un lugar muy equivocado, mi primera impresión fue esa…

1 imaginaciones*:

Anónimo dijo...

mira no se porque pero no me agradas sos una chica que por lo visto sos nueva en esto del blog y por ahi escribis bien pero no se porque no logras agradarme no tengo nada en contra tuyo pero nose que decirte es que trato de abrir lo mas que puedo mi mente tratando de no juzgar a las personas sin conocerla primero o ver como escribe en esto de lo del blog pero no lo logro

lo siento